El Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) examina reducir a la mitad los aranceles aduaneros que pagan los autos europeos con neumatico de repuesto en nuestra zona, como un paso para conseguir un pacto de intercambio automotor con la UE.

Las negociaciones entre los 2 bloques de países se reiniciaron en dos mil dieciseis y tienen la meta de liberar toda traba en el comercio de acá a 15 años. El diario El Cronista notifica el día de hoy que una de las condiciones de la Unión Europea para avanzar en el pacto es reducir los impuestos aduaneros.

En el caso de la Argentina, bajaría del presente treinta y cinco por ciento al diecisiete con cinco por ciento . Al tiempo, los autos y neumaticos fabricados en el Mercosur recibirían un beneficio afín en Europa.

Examinan fuerte quita de impuestos a autos importados para sellar el pacto con Unión Europea

Argentina y Brasil, los mayores productores, ofrecerían una rebaja del cincuenta por ciento en aranceles de importación para destrabar el tratado. En quince años se liberaría toda traba al comercio

La Argentina, Brasil, Paraguay y el Uruguay examinan por estas horas concederle a la UnionEuropea una rebaja significativa en los impuestos que el día de hoy rigen a la importación de vehículos de ese origen con el propósito de destrabar el pacto de asociación que se negocia desde el Mercosur con la Unión Europea, y que no acecha por el momento una data de conclusión, tras haber reanudado conversaciones en dos mil dieciseis.

Conforme difundió el diario económico brasileiro Valôr, la unión aduanera de Sudamérica tiene previsto ofrecer una rebaja del cincuenta por ciento en los derechos de importación de automóviles europeos, por un periodo de 7 años desde el instante en que entre en vigencia el tratado comercial birregional. Esta oferta implica rebajar la alícuota de importación de automóviles europeos del treinta y cinco por ciento actual al diecisiete con cinco por ciento sobre un determinado volumen aún no dilucidado, para entonces proceder a una rebaja gradual, desde el octavo año de vigencia del pacto, hasta llegar a una liberalización total en quince años.

El Cronista consultó a fuentes diplomáticas nacionales y extranjeras, implicadas en la negociación, que prefirieron no comentar la revelación del diario paulista, mas tampoco negaron su veracidad. “No hacemos comentarios sobre negociaciones en curso”, se limitaron a reiterar al tiempo.

Exactamente las mismas fuentes negaron que esta propuesta pueda ocasiones sorpresa en el campo automotriz, en tanto que las terminales “están muy al tanto de la negociación”.

Como contó este diario a fines de mayo, la Comisión Europea, encargada de negociar representando a los veintiocho países del bloque, solicitó al Mercosur que haga “un esmero considerable” en el capítulo automotriz. Los sudamericanos respondieron planteando una “curva de desgravación” para las importaciones, mientras que demandan en retorno por esta concesión que los automóviles por venir desde Europa no cuenten con más del cuarenta por ciento de componentes “extrazona”, o sea, autopartes no producidas ni en Europa ni en el Mercosur. Se trata de un requisito para eludir que el producto final se vea abaratado por la integración de piezas de otras zonas, como China, y perjudique la producción local por su costo significativamente menor.

Conforme un funcionario empapado en la negociación, con esta actualización de condiciones en el capítulo automotriz, los dos bloque se encuentran cerca de entrar en “zona de aterrizaje”, esto es, con pacto en los aspectos más complejos y diferencias menores en el resto.

Esta y otras propuestas van a llegar a los europeos en una nueva ronda de negociación, prevista para julio en Bruselas. Se va a tratar de una cita a nivel técnico y que, de enseñar avances, podría desembocar en un encuentro de cancilleres sudamericanos y comisionados europeos para atender los pendientes.

Para terminar, el Mercosur asimismo espera una mejora en las cuotas de acceso al mercado europeo de determinados recursos, tal como lo son el arroz, la carne de pollo y el azúcar, que no contemplados al comienzo de las conversaciones.