La pandemia nos ha familiarizado con una terminología que, hasta hace unos meses, solo era común en el mundo biomédico. Sin embargo, el hecho de que varias palabras nos suenen no significa que las entendamos.

La mayoría de las personas no saben qué pruebas se hicieron, qué significan los resultados y, lo que es más importante, si tienen el virus en la fase contagiosa o no.

En este artículo explicaremos los términos con más profundidad (PCR, antígenos, coronavirus, IgG, anticuerpos, ELISA, inmunoensayo enzimático, hisopos, análisis serológicos, IgM…) de forma ordenada.

¿Qué es COVID-19?

Es una enfermedad infecciosa causada por el SARS-CoV-2, un virus que pertenece a la familia de los coronavirus. Dado que es el virus y no la virus, es el SARS-CoV-2 (masculino) y no la SARS-CoV-2 (femenino).

Se usa el acrónimo COVID-19, donde el CO proviene de Corona. VI para virus; D para «disease» («enfermedad», en inglés) y 19 por 2019 (el año en que se describió el virus a la ciencia).

En consecuencia, Es correcto hablar de la COVID-19 (femenino) ya que estamos hablando de la enfermedad que causa el SARS-CoV-2.

¿Por qué hay tantos tests diferentes relacionados con la COVID-19?

Hay dos grupos de pruebas: las que detectan virus (su material genético o antígenos) y las que detectan anticuerpos. Repasemos qué es cada cosa y así entenderemos por qué se necesitan tantas pruebas.

Un antígeno es una molécula externa a nuestro cuerpo (generalmente una proteína o polisacárido) que nuestro cuerpo reconoce como un intruso y, por lo tanto, desencadena una reacción para protegerse.

En otras palabras, es una parte del virus que hace que nuestro cuerpo, que ha reconocido que algo malo se ha infiltrado, active sus fuerzas armadas (el sistema inmunológico).

Nuestro sistema inmunológico, entre otras acciones que realiza cuando un microorganismo nos invade, es desplegar infantería. Aquí no actúan soldados de cualquier categoría, sino organizaciones de élite especializadas en la lucha contra antígenos específicos.

Estos son anticuerpos, que se unen específicamente a los antígenos, bloqueando los virus que los transportan.

Las pruebas de antígenos detectan directamente virus (o fragmentos de virus) mientras que las pruebas de anticuerpos detectan nuestras reacciones moleculares defensivas contra el SARS-CoV-2.

Análisis de la presencia de virus

Debido a que el SARS-CoV-2 se aloja en el tracto respiratorio, las muestras para análisis se toman del epitelio nasofaríngeo u orofaríngeo, realizando el famoso hisopado rápido para covid, en el que se inserta un hisopo en las fosas nasales o la boca.

Dado que estos virus son moléculas de ARN envueltas en cápsulas de proteínas, podemos hacer diferentes pruebas enfocadas a la detección de cualquiera de los componentes:

PCR (reacción en cadena de la polimerasa) – Reconoce el ARN del virus. Un positivo implica que este ARN está presente en nuestro cuerpo, ya sea en forma de virus completos e infecciosos o en restos muertos. Prueba segura y sensible desde las primeras etapas de la infección, pero lenta y cara.

Actualmente, su uso cualitativo está muy extendido, aunque se está estudiando activamente para agilizar las técnicas de cuantificación de la carga viral (es decir, saber qué tan infectado está el paciente y, en consecuencia, qué riesgo de contagio suponen para los demás).

TMA (amplificación mediada por transcripción) – Sin embargo, más rápido que la PCR, por más seguro que sea, requiere una tecnología que no está generalizada en los laboratorios clínicos.

Prueba rápida de antígenos (inmunocromatográfica) – A diferencia de los dos anteriores, reconoce las proteínas de la cápsula del virus y no su ARN. Económico, muy rápido y se puede realizar fuera del laboratorio, por lo que es perfecto para el cribado masivo de la población.

¡Pero cuidado! Puede ser negativo en personas con cargas virales bajas (generalmente asintomáticas).

Análisis de anticuerpos – Estas pruebas se realizan con sangre. Ya que obtenemos el suero cuando lo sacamos y lo centrifugamos, hablamos de test serológicos covid 19. Los principales anticuerpos implicados en esta situación son las inmunoglobulinas M (IgM) y G (IgG).

La IgM corresponde a la primera generación de anticuerpos sintetizados en la fase aguda de la enfermedad (cuando tienes el virus adentro y necesitas neutralizarlo rápidamente).

La IgG se produce más tarde, aunque también ocurre en la fase aguda. Son anticuerpos más específicos que defienden a largo plazo, es decir, son los que crean «inmunidad» frente a futuras infecciones.

Dado que se trata de un virus nuevo, aún no se sabe cuánto tiempo puede durar esta memoria (de hecho, se describen casos de sospecha de reinfección).

Además, en el caso del SARS-CoV-2, no hay diferencia en la aparición de IgM e IgG, por lo que su detección no permite determinar el estadio de la infección.

Las IgG, IgM o ambas (así como otras inmunoglobulinas, llamadas anticuerpos totales) se pueden detectar mediante diferentes técnicas de EIA (Enzimo Inmuno Análisis):

  • Prueba rápida de anticuerpos (inmunocromatográfica) – Son cualitativos (positivos o negativos), rápidos, económicos y practicables fuera del laboratorio, por lo que son ideales para saber qué parte de una población, sospechosa de haber estado en contacto con el virus, se ha infectado realmente con el virus SARS-CoV-2.
  • Prueba de anticuerpos de ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA) – Se utilizan, además de ser positivos o negativos, para cuantificar el nivel de anticuerpos, permitiendo conocer el estado exacto de inmunidad del paciente. Tardan un poco más y deben realizarse en el laboratorio.

Conviene recordar que, dados los mismos resultados obtenidos, todavía no sabemos de forma clara y discriminatoria por qué algunos ni siquiera saben que están infectados (los asintomáticos), mientras que pone a la vida de otros en juego.

Tampoco se sabe si la presencia de anticuerpos altera la susceptibilidad a infecciones posteriores o la duración de la protección de los anticuerpos.

Llevará tiempo y un extraordinario esfuerzo de investigación conocer las peculiaridades de esta nueva enfermedad que ha puesto a la humanidad bajo control.