La idea incluye la tarjeta verde para la mayor parte de los 11 millones de indocumentados, dreamers, beneficiarios del TPS y trabajadores fundamentales.

Horas antes de aceptar como mandatario estadounidense, los encargados al mando de la política migratoria de Joe Biden adelantaron el ambicioso proyecto que promoverá a partir de la Casa Blanca: incluye, entre otras medidas, un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados y prioriza un sistema de estabilidad fronteriza “inteligente”.

Detalles del proyecto fueron anticipados la semana pasada por la vicepresidenta electa, Kamala Harris. El plan, nombrado ‘Ley de Ciudadanía de USA 2021’, va a ser enviado al Congreso tras la juramentación en las escalinatas del Capitolio y forma “parte del compromiso de modernizar nuestro sistema de inmigración”.

A lo largo de la campaña y luego de ser electo, Biden prometió que enviaría al Senado una estrategia en los primeros 100 días en la Casa Blanca.

¿De qué se trata?

El proyecto migratorio de Biden busca entablar un nuevo sistema “para regir y defender de forma responsable nuestra frontera, conservar a nuestras propias familias y sociedades seguras y regir mejor la migración a lo largo del hemisferio”, sugiere.

El equipo presidencial señaló que, una vez juramentado, Biden “enviará un plan de ley al Congreso para restablecer la humanidad y los valores estadounidenses en nuestro sistema de inmigración”.

Además apunta que la idea “brinda a los individuos trabajadores que enriquecen nuestras propias sociedades cada día y que han vivido aquí a lo largo de años, en algunas ocasiones a lo largo de décadas, la posibilidad de obtener la ciudadanía”.

El proyecto se asemeja a un plan parecido que el Senado aprobó con respaldo bipartidista el 27 de junio de 2013 (iniciativa S.744).

La idea se estancó después en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, quienes exigieron al régimen de Barack Obama fraccionarlo para discutirlo parte por parte, lo cual ha sido rechazado por los demócratas.

¿A quiénes favorece?

El proyecto migratorio de Biden crea un camino hacia la ciudadanía para inmigrantes indocumentados que se encontraban presentes en USA el 1 de enero de 2021 o anteriormente, incluyendo a dreamers (jóvenes indocumentados que ingresaron siendo chicos al país) y “trabajadores fundamentales que arriesgan sus vidas para servir y defender a las sociedades estadounidenses”, incorpora.

Entre ellos se cuentan inmigrantes que faenan en el campo para asegurar el abasto de alimentos, y trabajadores de la salud que laboran en la primera línea del enfrentamiento contra la enfermedad pandémica del covid-19.

De admitirse el proyecto en el Congreso, creará una “hoja de ruta ganada” para la ciudadanía que favorecerá a millones de indocumentados que viven en el territorio.

  • Primero deberán pedir un estatus de residente temporal por 5 años con previa verificación de precedentes criminales;
  • Finalizado el plazo de 5 años, van a ser elegibles para una residencia legal permanente (Green Card) con previa verificación de precedentes criminales;
  • 3 años más tarde de obtener la Green Card (Tarjeta Verde) van a ser elegibles para la ciudadanía.

Otro requisito va a ser costear impuestos. “Los dreamers y titulares del Estatus de Custodia Temporal (TPS), así como los trabajadores inmigrantes agrícolas que cumplen con requisitos específicos, van a ser elegibles para tarjetas verdes de inmediato”, sugiere el proyecto.

“Creo que hablamos de una estrategia bastante ambiciosa, sin embargo lo hicieron adrede de dicha manera para lograr comerciar en el Congreso”, dice Ezequiel Hernández, uno de los Abogados de Inmigración que ejerce en Phoenix, Arizona.

“Tienen que solicitar todo para que logren maniobrar en el Senado (donde los demócratas poseen solo 50 votos y requieren 60 para aprobar la reforma migratoria)”, incorpora.

Hernández comentó, además, que “el regimen de Biden cederá crédito político con este proyecto y deberá entrar en conversaciones con los republicanos para seguir. Sin embargo lo interesante es que toman la idea a partir del primer día para solucionar el tema”.

Referente a medidas simultáneas a las negociaciones en el Senado, Hernández no desecha que Biden “eche mano a ocupaciones ejecutivas para agrandar DACA, parar deportaciones, devolverles a los jueces de inmigración la discrecionalidad para detener directivas de deportación (un poder retirado por el régimen de Trump) e implantar novedosas prioridades de deportación”.

Política de asilo

El plan de reforma migratoria además busca restaurar la política de asilo en la frontera, que fue limitada al mínimo en los últimos 4 años.

“El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) puede abdicar al requisito de presencia para los deportados el 20 de enero de 2017 o luego de dicha fecha y que han estado físicamente presentes a lo largo de por lo menos 3 años previo a la expulsión por unidad familiar y otros objetivos humanitarios”, sugiere el archivo.

Referente a la inmigración por vínculo familiar, el proyecto menciona borrar los atrasos en los procesos, recobrar las visas no usadas, remover los largos tiempos de espera por un cupo de visa e incrementar los fronteras de visas por territorio.

La iniciativa además borra las sanciones incluidas en la llamada Ley del Castigo de los 3 y 10 años aprobada por el Congreso en 1996, una dura condena para quienes están por bastante más de 180 días indocumentados en USA.

Biden además exige colocar fin a la discriminación que afrontan las familias LGBTQ, defender a huérfanos y viudas y permitir a los inmigrantes con pedidos aprobados de patrocinio familiar unirse a su familia en USA de forma temporal a medida que esperan que las tarjetas de residencia se encuentren accesibles.

Otro de los capítulos del plan exige anular la prohibición de viaje a inmigrantes de ciertos territorios musulmanes conocido como Ley No Ban, y prohíbe la discriminación basada en la creencia y limita la autoridad presidencial para producir prohibiciones futuras.

Asimismo, se incrementa la cuota de residencias de la Lotería de Visas de 55,000 a 80,000 por año e incluye un capítulo para la promoción de la incorporación y ciudadanía de inmigrantes y refugiados.

“Este plan de ley quita los retrasos en las visas fundamentadas en el trabajo, recupera las visas no usadas, disminuye los largos tiempos de espera y remueve los parámetros de visas por país”, incorpora.

La reforma de Biden incluye, además:

  • Que los graduados de universidades estadounidenses con títulos avanzados de STEM permanezcan en USA;
  • Optimización del ingreso a las Tarjetas Verdes para los trabajadores de los sectores con salarios más bajos;
  • Quita otros obstáculos innecesarios para las tarjetas verdes fundamentadas en el trabajo;
  • Da a los dependientes de los titulares de visas H-1B autorización de trabajo y se impide que los chicos «envejezcan» del sistema;
  • Crea un programa piloto para excitar el desarrollo económico regional, otorgándole al DHS la autoridad para ajustar las Tarjetas Verdes en funcionalidad de las condiciones macroeconómicas e incentiva salarios más elevados para las visas de no inmigrantes enormemente calificadas para evadir la competencia desleal con los trabajadores estadounidenses.

Control fronterizo

Referente a la estabilidad fronteriza, el proyecto Biden muestra que complementará los recursos fronterizos existentes con tecnología e infraestructura.

El plan especifica que se basará en asignaciones de presupuesto récord para la aplicación de la ley de inmigración “al autorizar fondos extras para que el secretario del DHS desarrolle e implemente una estrategia para llevar a cabo tecnología para acelerar la detección y mejorar la función de detectar narcóticos y otro contrabando por tierra, aire y mar”.

Para eso, mejorará tecnologías de escaneo de elevado rendimiento para asegurar que todos los vehículos comerciales y de pasajeros y el tráfico ferroviario de carga que ingresa a USA por los puertos de entrada de tierra y los cruces de fronteras ferroviarias durante la frontera se someten a un escaneo anterior.

“También autoriza y da fondos para planes para mejorar la infraestructura en los puertos de entrada para mejorar la función de procesar a los solicitantes de asilo e identificar, interceptar, interrumpir y prevenir la entrada de narcóticos a Estados Unidos”, señala.

El ambicioso plan proporciona recursos extras a la Patrulla Fronteriza e instruye al Inspector Gral. del DHS “supervisar” los cambios y defender a las sociedades fronterizas.

El plan de ley “autoriza y da fondos para el DHS, en coordinación con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y profesionales no gubernamentales, para desarrollar pautas y protocolos para los estándares de atención para individuos, familias y chicos bajo la protección de CBP”.

Al final, la reforma migratoria de Biden incluye un capítulo para abordar las razones que originan la migración indocumentada hacia USA y da un presupuesto de $4,000 millones en 4 años, fondos que van a ser invertidos en ayuda en las naciones de Centroamérica.

“También crea canales seguros y legales para que los individuos busquen defensa, inclusive por medio del establecimiento de centros de procesamiento asignados en toda América Central para registrar y procesar a los individuos desplazados para el reasentamiento de refugiados y otras vías de migración legal”, sugiere.